¿Cómo aprendí a comunicar lo que realmente quería (sin miedo, ni culpa)?
¿Te cuesta decir lo que piensas por miedo a que el otro se enoje, te rechace o te juzgue? No estás sola. Durante años, yo también viví atrapada en el miedo a comunicar lo que realmente deseaba. Hasta que aprendí a hacerlo desde la seguridad, la confianza y el amor propio.
Durante mucho tiempo pensé que ser aceptada por los demás dependía de quedarme callada. De niña, crecí escuchando frases como “calladita te ves más bonita”… No siempre eran dirigidas a mí, pero cada vez que las oía, algo dentro de mí se acomodaba mal.
Sin entenderlo del todo, empecé a asociar el silencio con ser querida. Con ser “bonita”, “buena”, aceptada. Como si expresar lo que realmente pensaba o sentía fuera algo incorrecto. Algo que molestaba, que hacía ruido, que podía romper la armonía.
Así que aprendí a callar.
O peor: aprendí a decir lo que el otro quería escuchar.
No era que no tuviera pensamientos propios, sueños o necesidades… es que no los decía. Y cuando alguna vez me atrevía, las consecuencias no eran agradables: burlas, reproches, comentarios despectivos o, simplemente, indiferencia. Como si lo que yo dijera no tuviera ningún valor.
Entonces empecé a hablar para complacer.
Decía cosas que sabía que serían bien recibidas. Evitaba los temas incómodos. Me guardaba mis opiniones. Y me perdía. Poco a poco, me desconecté de mi propia verdad.
Cuando me mudé a Europa, esta tendencia se intensificó. Me volví más observadora, más cuidadosa. Escuchaba y analizaba para encajar. ¿Qué podía decir? ¿Cómo debía actuar? ¿Qué tono usar para que no me rechazaran?
En mis relaciones, especialmente en pareja, esto se hizo aún más fuerte. Muchas veces no decía lo que realmente quería. Solo decía lo necesario para mantener la paz, evitar conflictos o sentirme amada.
¿El resultado? Perdí mi voz. Me perdí a mí.
💬 ¿Te identificas con esto? Si sientes que no puedes hablar con seguridad, que vives con miedo a decir lo que piensas o que te cuesta comunicar con confianza, quiero invitarte a reservar una llamada de claridad conmigo. Para saber más de lo que estas atravesando y si lo deseas empezar un acompañamiento para que aprendas a expresar lo que sientes, sin culpa y desde tu fuerza interior.
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Hubo un momento clave en el que algo cambió. Me encontré pidiendo permiso para cosas básicas, simples. Y me di cuenta del miedo que me invadía. Miedo a que me dijeran que no. Miedo al rechazo. Miedo a molestar.
Fue entonces cuando entendí que el problema no era comunicar, sino la falta de confianza que tenía en mí.
Empecé a trabajar en mi autoestima, en mi seguridad interna. Y ahí fue donde apareció una herramienta poderosa: la Imaginología.
A través de la hipnosis, las visualizaciones, las metáforas y el trabajo profundo con mi mundo interior, comencé a conocerme realmente. Y eso me transformó.
Descubrí que muchas cosas que hacía, las hacía para complacer. Cosas que en realidad no me gustaban. Gustos que ni siquiera eran míos. Opiniones prestadas. Decisiones tomadas desde el “deber ser”.
¿Cómo iba a comunicar con confianza si ni siquiera sabía quién era yo realmente?
Volver a mí, reconectar con lo que me gustaba, con lo que quería, fue el primer paso para poder hablar desde un lugar auténtico. Empecé a decir “sí” a lo que realmente deseaba y “no” a lo que me alejaba de mí.
Claro que al principio fue difícil. Y sí, a veces las respuestas eran negativas. Pero aprendí que un “no” no es un rechazo a mí como persona, sino una respuesta a una petición.
Eso lo cambia todo.
Hoy puedo decir, sin miedo y con orgullo, que hablo con seguridad.
Cuando algo no me gusta, lo digo.
Cuando deseo algo, lo comunico.
Y cuando decido complacer, lo hago desde el amor y la elección, no desde el miedo.
Eso es comunicación asertiva.
Eso es libertad.
Eso es amor propio en acción.
🙌 Si tú también quieres aprender a comunicar con confianza, a hablar de lo que quieres sin miedo a que el otro se enoje, y a dejar de decir “sí” cuando en realidad quieres decir “no”, agenda tu llamada de claridad gratuita conmigo. Es momento de ponerle voz a tu verdad.
Comunicar desde la verdad es un acto de valentía.
No siempre será cómodo, pero sí será profundamente liberador.
No nacimos para complacer. Nacimos para ser auténticas. Y cuando una mujer se atreve a decir lo que piensa y siente, el mundo cambia. Su mundo cambia.
Y el tuyo también puede cambiar.
¿Te atreves a dar ese primer paso?